CGA 1.7 Evaluar: identificar los impactos ambientales reales y potenciales

Modificado el Lun, 14 Sep a 9:15 A. M.

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Introducción 

Comprender los impactos ambientales de una empresa es un paso fundamental para gestionarlos de manera responsable. De acuerdo con el requisito CGA 1.7 del tema de impacto Gestión Ambiental y Circularidad de los Estándares de B Lab, las empresas deben identificar y evaluar sus impactos ambientales reales y potenciales más significativos, tanto en sus operaciones directas como a lo largo de su cadena de valor. A los efectos del requisito CGA 1.7, los impactos ambientales son los efectos —positivos o negativos— que las actividades de una empresa tienen sobre el ambiente, tanto en sus operaciones directas como a lo largo de su cadena de valor. El foco principal está puesto en los impactos negativos.

Esta evaluación permite a la empresa comprender dónde y cómo sus actividades interactúan con la naturaleza —incluidos los efectos sobre el clima, el agua, la biodiversidad, el uso del suelo y de los recursos, así como las distintas formas de contaminación ambiental— y priorizar los impactos que requieren mayor atención. El objetivo es desarrollar una comprensión clara, estructurada y bien documentada de los impactos más relevantes, a fin de orientar la estrategia y la mejora continua.

Esta guía ofrece un enfoque práctico para llevar a cabo esta evaluación y avanzar hacia el cumplimiento del requisito CGA 1.7 de los Estándares de B Lab. Este requisito aplica a empresas medianas, grandes, extragrandes y extraextragrandes de todos los sectores, excepto a las empresas de servicios con una huella ambiental menor. La guía está dirigida principalmente a organizaciones cuyas operaciones o cadenas de valor pueden generar impactos ambientales significativos.

Para evaluar los impactos ambientales de la empresa, B Lab recomienda seguir un enfoque basado en las dos primeras fases de la metodología LEAP de la TNFD. El enfoque LEAP de la TNFD tiene un alcance más amplio que el exigido por B Lab, ya que también evalúa las dependencias, los riesgos y las oportunidades relacionados con la naturaleza, lo que puede resultar valioso, particularmente cuando la legislación exige un análisis similar. Sin embargo, los Estándares de B Lab se centran específicamente en los impactos y su gestión. Por este motivo, hacen referencia a una versión adaptada del enfoque LEAP de la TNFD.

Alcance de la evaluación ambiental

El requisito CGA 1.7 exige que la evaluación abarque las operaciones y la cadena de valor de la empresa. Este alcance está definido por el estándar y tiene como objetivo evitar que se excluyan impactos significativos del análisis, así como garantizar una comprensión amplia de dónde pueden producirse los principales riesgos e impactos ambientales.

El alcance debe incluir:

Las operaciones directas, por ejemplo:

  • oficinas;

  • instalaciones de producción;

  • centros logísticos;

  • locales comerciales o puntos de venta.

Las actividades de la cadena de valor aguas arriba, según el contexto:

  • materias primas;

  • procesos de fabricación;

  • transporte y logística;

  • proveedores clave.

Las actividades aguas abajo, cuando exista una relación clara de causa y efecto entre el producto o servicio de la empresa y el impacto ambiental, y cuando sea razonable esperar que la empresa comprenda y gestione dicho impacto. En una empresa manufacturera, esto puede incluir los impactos generados durante el uso del producto o al final de su vida útil. En una empresa de construcción o turismo, los impactos relevantes aguas abajo pueden producirse durante la prestación del servicio a sus clientes.

Localizar dónde interactúa la empresa con la naturaleza

Mapeo de la cadena de valor

La empresa debe mapear sus operaciones y su cadena de valor —incluidos sus productos o servicios aguas abajo— en relación con los ecosistemas en los que se desarrollan. En el marco del requisito CGA 1.5, la empresa ya identificó la ubicación geográfica de sus instalaciones y determinó si se encuentran en áreas ecológicamente sensibles. Como complemento, en este paso también analiza su cadena de valor, en la medida de lo posible, y determina si sus actividades se desarrollan en lugares ecológicamente sensibles. La proximidad a estas áreas y los cambios en el estado de la biodiversidad pueden aumentar la gravedad y la probabilidad de que se produzca un impacto.

¿Quieres obtener más información sobre cómo evaluar las áreas ecológicamente sensibles? Consulta el artículo: CGA 1.5: Cómo evaluar los impactos de tus instalaciones sobre la biodiversidad.

Al mapear su cadena de valor dentro de este alcance, la empresa puede considerar:

  • qué etapas probablemente concentren los impactos potenciales más significativos;

  • las regiones geográficas en las que opera;

  • las actividades o los productos con mayores probabilidades de tener interacciones relevantes con el ambiente;

  • cualquier relación directa entre el producto o servicio y un impacto ambiental específico.

El nivel de profundidad del mapeo debe ser proporcional al tamaño, el sector y la complejidad de la empresa, y puede ampliarse progresivamente a medida que se disponga de más información.

Resultado esperado de este paso

Al finalizar esta etapa, la empresa debería contar con:

  • un alcance documentado para la evaluación;

  • una visión general de su cadena de valor;

  • una identificación de las posibles actividades desarrolladas en áreas ecológicamente sensibles;

  • una identificación preliminar de dónde pueden producirse los impactos más relevantes.

Esto servirá como base para identificar y priorizar los impactos ambientales en los siguientes pasos.

Evaluar: identificar los impactos ambientales reales y potenciales

El siguiente paso consiste en identificar los impactos ambientales reales y potenciales asociados con las operaciones de la empresa y con las actividades más relevantes de su cadena de valor.

El objetivo de esta etapa es comprender cómo las actividades de la empresa pueden generar efectos ambientales negativos y en qué puntos de la cadena de valor es más probable que se produzcan estos impactos.

Analizar los impactos a lo largo de la cadena de valor

Para comprender mejor cómo las operaciones y la cadena de valor de la empresa pueden interactuar con los ecosistemas, qué recursos naturales utilizan y cómo los aprovechan, se recomienda seguir estos pasos:

  1. Identificar las presiones ambientales: primero, se deben identificar las presiones derivadas de las actividades de la empresa. Estas son cantidades medibles de recursos naturales utilizados como insumos —por ejemplo, agua o suelo— o resultados cuantificables —como emisiones o residuos— que afectan a la naturaleza.

  2. Analizar los cambios en los activos ambientales: a continuación, las empresas pueden analizar cómo estas presiones provocan cambios en los activos ambientales, es decir, en los componentes vivos y no vivos de la Tierra —por ejemplo, el agua dulce, los ecosistemas, los minerales y los sistemas atmosféricos—. Algunos ejemplos incluyen una empresa tostadora de café de especialidad cuyo abastecimiento en regiones con estrés hídrico contribuye a reducir el caudal de los cursos de agua y a la pérdida de vegetación ribereña; o una marca de moda sostenible cuyos procesos de teñido de textiles vierten sustancias químicas que alteran la calidad del agua dulce y afectan a los ecosistemas acuáticos.

    En este paso, se deben considerar los factores directos que impulsan la pérdida de biodiversidad:

    • cambios en el uso del suelo o del mar —pérdida de hábitats—;

    • explotación directa de organismos;

    • cambio climático;

    • contaminación;

    • especies invasoras.

Para cada etapa incluida en el alcance de la evaluación, la empresa puede considerar las siguientes preguntas:

  • ¿Qué actividades se desarrollan en esta etapa?

  • ¿Cómo interactúan estas actividades con el ambiente local?

    • Un aspecto central es evaluar las materias primas de alto riesgo: ¿existen materias primas específicas asociadas con impactos ambientales, como la deforestación, el uso excesivo de agua o la contaminación por sustancias tóxicas?

  • ¿Qué impactos ambientales podrían generarse, tanto directos como indirectos?

Este análisis debe abarcar tanto los impactos reales —aquellos que ya están ocurriendo— como los impactos potenciales —aquellos que podrían producirse en determinadas condiciones—.


Fuentes de información

Las fuentes utilizadas para identificar los impactos variarán según la empresa. Para algunas, las herramientas sectoriales de materialidad o las bases de datos de la industria pueden proporcionar un punto de partida suficiente. Para otras —especialmente cuando los impactos de la cadena de suministro son significativos— puede ser necesario relacionarse directamente con los proveedores o recopilar información proporcionada por ellos. La empresa debe involucrar a sus grupos de interés en el proceso.


Implementación de la evaluación por etapas

Las empresas pueden abordar la evaluación de la cadena de valor por etapas:

  • comenzar con un análisis general y luego investigar en profundidad una pequeña cantidad de cuestiones altamente materiales, utilizando herramientas de acceso público u orientaciones sectoriales sobre materialidad para analizar los demás impactos;

  • revisar y actualizar la evaluación, como mínimo, cada 36 meses, profundizando el análisis con el tiempo.


Incluir el bienestar animal cuando corresponda

Cuando las actividades de una empresa impliquen el uso de animales, la producción de insumos de origen animal o posibles impactos sobre las especies, el bienestar animal debe considerarse como parte de la evaluación ambiental.

Esto puede aplicar, por ejemplo, cuando:

  • se utilizan animales en los procesos productivos;

  • se adquieren materias primas de origen animal;

  • existe información limitada sobre las condiciones de bienestar animal en la cadena de valor.

Cuando la empresa no disponga de información sobre las condiciones de bienestar animal en sus operaciones y su cadena de valor —de acuerdo con las cinco libertades del bienestar animal—, deberá considerar el bienestar animal como un impacto material.

Utilizar información interna y externa

La evaluación debe basarse en investigaciones internas y externas, así como en la participación de los grupos de interés. Estas investigaciones pueden abarcar fuentes de información como:

  • datos internos de la empresa —energía, agua, residuos y emisiones—;

  • información de proveedores;

  • herramientas científicas o específicas del sector;

  • estudios existentes.

No se espera que las empresas dispongan de información perfecta desde el comienzo. Sin embargo, deben utilizar la mejor información disponible y documentar las fuentes empleadas para respaldar la identificación de los impactos.

Recursos clave:

Resultado esperado de esta etapa

Al finalizar este paso, la empresa debería contar con:

  • una lista de los impactos ambientales negativos reales y potenciales;

  • una identificación de las actividades o etapas de la cadena de valor en las que se producen;

  • una base clara para priorizar los impactos más significativos en el paso siguiente.

Prioriza los impactos ambientales más significativos 

No todos los impactos ambientales tienen el mismo nivel de relevancia. Por esta razón, el estándar se centra en identificar aquellos que son más significativos en función de su severidad y probabilidad de ocurrencia.

Una vez identificados los impactos ambientales reales y potenciales, el siguiente paso es determinar cuáles son los más significativos y requieren atención prioritaria por parte de la empresa.

La empresa puede utilizar herramientas sencillas, como matrices de priorización, o realizar un análisis cualitativo documentado, siempre que el razonamiento utilizado sea claro y consistente.

La significancia de un impacto negativo real se determina en función de la severidad del impacto. La significancia de un impacto negativo potencial se determina en función de su severidad y probabilidad de ocurrencia.

Ten en cuenta que el cambio climático es un impacto material para todas las empresas. Este tema se aborda con mayor profundidad en el Tema de Impacto de Acción Climática.

Evalúa la severidad del impacto

La severidad se refiere al nivel de daño que un impacto puede causar. Para evaluarla, la empresa puede considerar:

  • Escala: ¿qué tan grave es el impacto?

  • Alcance: ¿qué tan extendido está?

  • Facilidad de remediación: ¿qué tan difícil es restaurar o reparar el daño?

Los impactos que provocan daños graves, duraderos o difíciles de revertir suelen considerarse de mayor severidad.

Evalúa la probabilidad de ocurrencia

En el caso de los impactos potenciales, es importante analizar qué tan probable es que ocurran. Para ello, pueden considerarse las siguientes categorías:

  • Alta: continua.

  • Media: regular (desde varias veces al año hasta varias veces al mes).

  • Baja: ocasional (por ejemplo, únicamente durante una fase específica de un proyecto).

Para evaluar la probabilidad, puedes adoptar un enfoque cualitativo o cuantitativo, según lo que mejor se adapte al contexto y a los datos disponibles. Esto puede implicar utilizar términos descriptivos como probable o muy probable, o expresarla numéricamente como una probabilidad (por ejemplo, 10 %) o una frecuencia (por ejemplo, una vez cada tres años).

En general, los impactos con una alta probabilidad de ocurrencia deberían recibir mayor atención. Por ejemplo, un impacto asociado a una actividad diaria o continua probablemente tendrá una mayor probabilidad que uno vinculado a eventos poco frecuentes. Sin embargo, la severidad debe tener mayor peso que la probabilidad, de modo que los impactos de alta severidad sean priorizados incluso cuando sea poco probable que ocurran.

Documenta la priorización

Se espera que la empresa documente:

  • Los impactos que fueron identificados.

  • Los impactos considerados más significativos.

  • Los criterios utilizados para priorizarlos.

Esta documentación ayudará a justificar por qué determinados impactos son priorizados dentro de la gestión ambiental y servirá como base para definir acciones, objetivos y planes de mejora.

Ejemplo ilustrativo de una matriz de priorización de impactos

Las empresas pueden utilizar diferentes enfoques para priorizar sus impactos. No existe una única metodología obligatoria. Lo importante es que el proceso sea razonable, esté documentado y permita a la empresa justificar por qué determinados impactos se consideran más significativos que otros.

Muchas organizaciones utilizan matrices de severidad y probabilidad como una herramienta práctica para apoyar esta priorización. A continuación, se presenta un ejemplo ilustrativo.

 

Matriz de priorización de impactos ambientales (ejemplo)

 

 

Probabilidad \ Gravedad

Gravedad baja

Gravedad media

Alta Severidad alta

Probabilidad alta

Prioridad media

 

 

Prioridad Alta

Prioridad muy alta

Probabilidad media

Prioridad baja

Prioridad media

Prioridad Alta

Probabilidad baja

Prioridad baja

Prioridad baja

Prioridad media Prioridad alta

 

Esta matriz ofrece una forma sencilla de visualizar qué impactos requieren mayor atención. En general, los impactos que combinan una severidad alta y una probabilidad alta tienden a ser los más significativos.

Adaptación de la metodología al contexto

Las empresas pueden adaptar el enfoque de priorización a su tamaño, sector y complejidad. Lo más importante es que la metodología sea coherente, proporcional, esté documentada y explique claramente por qué determinados impactos se consideran prioritarios.

Resultado esperado

Al finalizar esta etapa, la empresa debería contar con:

  • una lista de impactos ambientales priorizados;

  • una explicación clara de los criterios utilizados;

  • una base para definir acciones, objetivos y estrategias ambientales.

Estos impactos priorizados constituyen el foco principal de la gestión ambiental de la empresa en el marco de los requisitos posteriores del Tema de Impacto de Gestión Ambiental y Circularidad.

Documentación de la evaluación y preparación de los resultados esperados

En las secciones anteriores se describieron los pasos para definir el alcance de la evaluación, identificar los impactos ambientales y priorizar los más significativos. Esta sección reúne esos elementos en términos prácticos y explica cómo debería documentarse la evaluación para demostrar que el proceso fue razonable, coherente y estuvo alineado con el requisito ESC 1.7.

El objetivo no es utilizar una plantilla específica ni duplicar información, sino garantizar que el análisis realizado esté claramente documentado y pueda ser comprendido por personas externas a la organización. La documentación debería permitir explicar qué se evaluó, cómo se evaluó y por qué determinados impactos se consideraron prioritarios.

Elementos que deberían documentarse

De manera proporcional al tamaño, sector y complejidad de la empresa, la evaluación documentada debería incluir:

1. Descripción general de la cadena de valor

Una descripción sencilla —visual o escrita— de las principales etapas de la cadena de valor incluidas en el análisis, que indique dónde se identificaron impactos relevantes.

2. Identificación de los impactos ambientales

Un registro de los impactos ambientales identificados, que indique:

  • una descripción general del proceso utilizado para evaluar los impactos reales y potenciales;

  • las actividades, los procesos o las etapas de la cadena de valor en los que se producen;

  • si se trata de impactos actuales o potenciales.

3. Impactos priorizados

Una lista de los impactos considerados más significativos, que incluya:

  • el tipo de impacto;

  • dónde se produce;

  • el proceso y los criterios de priorización utilizados (por ejemplo, la severidad y la probabilidad).

4. Productos básicos o productos de alto impacto

Cuando corresponda, la empresa debería identificar los productos básicos o las materias primas que adquiere y que están asociados con impactos ambientales graves.

5. Justificación cuando determinadas cuestiones no se consideran prioritarias

Si el agua, la biodiversidad o los residuos no se consideraron cuestiones materiales, la empresa deberá dejar constancia por escrito de los motivos. La explicación escrita:

  • deberá incluir evidencia científica confiable;

  • deberá ser aprobada por el máximo órgano de gobierno o por el equipo ejecutivo.

En conjunto, estos elementos deberían dar como resultado una evaluación documentada que explique claramente:

  • qué se evaluó;

  • cómo se evaluó;

  • cuáles son los impactos más significativos;

  • por qué se priorizaron.

Esta documentación proporciona la base para definir acciones de mejora, establecer objetivos, gestionar los impactos ambientales y demostrar el cumplimiento del requisito ESC 1.7.

Consideración de la información relevante de la Herramienta de Riesgos (cuando corresponda)

Cuando la empresa haya identificado «impactos potenciales» mediante la Herramienta de Riesgos de B Lab (FR3.1), se espera que estos riesgos se consideren en la evaluación de impactos ambientales.

«Considerar» significa:

  • analizar cómo se relaciona el riesgo identificado con las operaciones o la cadena de valor de la empresa;

  • determinar si debería priorizarse en la evaluación de los impactos más significativos.

No se espera que todos los riesgos identificados se conviertan automáticamente en impactos materiales. Sin embargo, la empresa debería documentar cómo se revisaron estos riesgos y qué decisiones se tomaron con respecto a ellos.

Revisión periódica y mejora continua

La evaluación de impactos ambientales no es un ejercicio que se realiza una sola vez. Se espera que las empresas la revisen y fortalezcan periódicamente para garantizar que siga reflejando con precisión sus operaciones, su cadena de valor y los cambios en el contexto ambiental.

El requisito ESC 1.7 establece que la evaluación debe haberse completado o actualizado dentro de los últimos 36 meses. Muchas empresas optan por revisarla con mayor frecuencia cuando se producen cambios relevantes, por ejemplo:

  • cambios en las operaciones o en la cadena de valor;

  • incorporación de nuevos productos, mercados o proveedores;

  • cambios en el contexto ambiental o normativo;

  • disponibilidad de nueva información o de datos de mejor calidad.

A medida que la empresa fortalece sus prácticas de gestión ambiental, también se espera que la evaluación evolucione. Esto puede incluir:

  • mejorar la calidad de los datos utilizados;

  • ampliar el alcance del análisis;

  • profundizar la evaluación de los impactos más significativos;

  • incorporar nuevas fuentes de información o herramientas de análisis;

  • fortalecer la participación de las partes interesadas relevantes.

Muchas organizaciones adoptan un enfoque gradual: comienzan con una evaluación general y, con el tiempo, profundizan el análisis de los impactos prioritarios y de las áreas en las que el riesgo o la magnitud del impacto son mayores.

Mantener la evaluación actualizada permite a la empresa:

  • tomar decisiones más informadas;

  • anticipar riesgos ambientales;

  • orientar las acciones de mejora;

  • demostrar un enfoque sistemático de la gestión ambiental dentro del marco de los Estándares de B Lab.


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